Fiestas
El sándwich y el panini tienen su mes internacional
Son dos íconos de la gastronomía global y grandes salvadores a la hora de comer algo rápido y de buen sabor. Sus coincidencias los llevan a compartir un mes en el calendario, en el que los amantes de la cocina aprovechan para disfrutarlos.
Cecilia Zúñiga
Agosto no es solo el mes del verano y las vacaciones en muchos lugares del mundo, sino también el mes internacional de dos grandes iconos gastronómicos: el sándwich y el panini. Estos dos platillos han conquistado paladares alrededor del mundo y son realmente especiales.
El sándwich, sencillo en su esencia, es uno de esos alimentos que ha traspasado fronteras y se ha adaptado a todas las culturas. Consiste en dos rebanadas de pan que encierran entre sí una variedad infinita de ingredientes, desde jamón y queso hasta sofisticados ingredientes gurmé.
Su versatilidad y simplicidad son lo que lo convierten en una opción favorita, ya que se puede disfrutar a cualquier hora del día, en un desayuno rápido o en una cena ligera.

El panini, por su parte, es un tipo de sándwich italiano que se distingue por usar un pan específico —ciabatta o baguete— y su relleno se hace con ingredientes similares a los del sándwich, pero se diferencia de este en que se prensa y se calienta en una plancha, lo que le da un textura crujiente por fuera y suave por dentro.
Aunque ambos son sándwiches en su esencia, las diferencias son notables. El sándwich puede ser frío o caliente, con cualquier tipo de pan y se adapta a los ingredientes que haya a mano. El panini, en cambio, es más selecto, porque requiere de un pan específico y un prensado que lo distingue.
El panini es tan popular en Italia que existen ‘paninotecas’, establecimientos dedicados exclusivamente a su venta. Son lugares de encuentro social, donde se come bien y se toma café o vino.
Un poco de historia
El sándwich, tal como lo conocemos hoy, tiene sus raíces en la Inglaterra del siglo XVIII. Se dice que John Montagu, conde de Sandwich, pidió a su sirviente que le llevara carne entre dos rebanadas de pan para poder comer sin interrumpir su juego de cartas. Así nació este platillo y rápidamente se popularizó en el país y fuera de él.

La historia del panini es más reciente. Nació en la región de Lombardía, Italia, donde era común entre los trabajadores y obreros que buscaban algo rápido, sencillo y delicioso a la hora de comer. Pero recién en los años 70 cruzó las fronteras italianas y llegó a Estados Unidos, donde se convirtió en un fenómeno culinario presente en los menús de cafeterías y restaurantes de todo el mundo.
Lo que hace al sándwich tan especial es su capacidad de adaptación, pues en cada país existe una versión local: el club sándwich, en los Estados Unidos; el bocadillo, en España; el bánh mì, en Vietnam, y el sánduche de chancho, en Ecuador. Cada uno con sus particularidades, pero todos bajo el mismo concepto: dos panes o un pan cortado por la mitad con algo delicioso en medio.

El panini, por otro lado, es una oda a la simplicidad italiana. Pocos ingredientes, pero de gran calidad, y un prensado que lo lleva al siguiente nivel.
Cualquiera de los dos son mucho más que simples comidas rápidas. Son parte de la cultura gastronómica, con historias fascinantes y una evolución que los ha llevado a ser parte de nuestro día a día.
El sándwich más caro del mundo, poseedor de un Récord Guinness, se sirve en el restaurante Serendipity 3, en Nueva York, a un precio de $ 214. El quintessential grilled cheese se sirve en dos piezas de pan de champán Pullman, que se elabora con champán Dom Pérignon y copos de oro comestible, mantequilla de trufa blanca, queso caciocavallo podólico y acompañado con bisqué de tomate de langosta sudafricana como salsa para mojar. (I)
Cecilia Zúñiga
Comunicadora social y periodista multiplataformas con más de 15 años de experiencia. Su amor por la cocina nació en su niñez cuando disfrutaba de los platillos de su abuela materna.