FiestasTendencias

Un plato de sopa alimenta, reconforta y lo arregla todo

Enero es considerado el mes de la sopa y lo cierto es que en el hemisferio norte, donde las temperaturas bajan considerablemente ese mes, el contundente plato se convierte en el preferido de muchos por lo reconfortante que se vuelve en los días de mucho frío.

chef-image

Alexandra Zurita

PrintShare

Una de las señas de identidad de la popular Mafalda ha sido siempre su negativa hacia la sopa, algo que le ocurre también a muchos niños. Sin embargo, para los adultos es un plato que cuenta con muchos fanáticos y que, en nuestro medio, es irremplazable e infaltable a la hora del almuerzo. 

En muchos países, especialmente del hemisferio norte, la sopa se asocia a los días del frío invierno y por eso les parece muy extraño –incluso impensable– que en el cálido Ecuador se tome sopa todos los días del año.

Foto: Shutterstock

¿Qué de raro tiene que en Guayaquil un buen almuerzo comience con un plato de sopa hirviendo mientras los termómetros señalan más de 32 °C? Es muy cierto que en la Sierra el clima es distinto, pero el calor nunca ha sido un impedimento para que los ecuatorianos disfruten de un caldo de bolas, un locro de papa, de un menestrón o de un chupe de pescado. 

Mucha sopa y mucha historia

Por restos arqueológicos encontrados, se dice que la primera sopa del mundo data de seis mil años antes de Cristo y que era hecha de hipopótamo, pero también hay otras evidencias históricas que la ubican hace veinte mil años. 

Se sabe que antes de la sopa como tal existió el caldo en la época del Paleolítico cuando los hombres sumergían vegetales y trozos de carne en agua caliente para ablandarlos y poderlos masticar. Existen pruebas de esto provenientes de las cuevas de Les Eyzies, al suroeste de Francia, donde en los huecos naturales de las piedras se colocaban agua, alimentos y piedras muy calientes para lograr la cocción. 

Foto: Shutterstock

Con esta práctica descubrieron que el agua adoptaba el sabor de los alimentos y así empezaron a tomar caldos, desconociendo que con eso incorporaban muchos nutrientes a su dieta. Con el tiempo aparecieron las sopas al incluir otros ingredientes y condimentos que dieron nuevos sabores y texturas. 

En el siglo XVI, en Francia, se usó la palabra restaurante para referirse a una sopa barata que era vendida por comerciantes ambulantes como un antídoto contra el agotamiento. Y en 1772 apareció un libro de cocina llamado The Frugal Housewife con un capítulo dedicado únicamente a las sopas. 

Las famosas sopas rápidas o instantáneas no son un producto muy moderno como podría pensarse. En 1680 se hicieron los primeros intentos de elaborarla con la fabricación de polvos de carne desecada que se pusieron a prueba en 1779 para alimentar al ejército francés con nada de éxito. A mediados del siglo XIX, el barón Justus Liebig desarrolló caldos sintéticos con mejor sabor y valor nutritivo similar al caldo de carne.

Una sopa para cada gusto

Enero, como el mes nacional de la sopa, fue instaurado en 1986 por la marca de sopas en lata Campbell’s, debido a que en muchos países este es un mes muy frío en el que el consumo de este plato aumenta considerablemente. 

Aunque el concepto de sopa nos hace pensar en una imagen en concreto, lo cierto es que hay varios tipos de esta. Están los caldos, más ligeros y de aspecto translúcido, con alguna carne animal como ingrediente principal, acompañados de verduras, hierbas, fideos o frijoles. 

Las sopas son más espesas, gracias a la fécula que desprenden algunas verduras, frutas o cereales que se les incorporan. Esta característica de textura pueden compartirla con las cremas que suelen contener leche, crema, maicena, mantequilla u otro ingrediente que les dé espesor. Generalmente, las cremas se consiguen licuando una sopa inicial. 

Foto: Shutterstock

Aunque poco comunes en nuestro medio, también existen las sopas frías con verduras, yogur y hierbas frescas. El recetario español tiene su famoso gazpacho andaluz y salmorejo, Bulgaria tiene su sopa tarator y Rusia, la okroshka

¿Por qué tomar sopa?

No solo por su buen sabor y sensación reconfortante, sino porque es un plato muy saludable que no necesita de mucha sal, ya que se puede condimentar con hierbas y especias. La sopa también puede ser alta en fibra porque puede contener muchos vegetales y verduras; esto, sumado a la cantidad de agua que tiene, la hace una buena opción para perder peso. 

Además, pese a la extendida creencia de que los niños no gustan de la sopa, es una buena alternativa para alimentarlos bien por la variedad de ingredientes que puede contener, ya sea como sopa o como crema, que da la posibilidad de incorporar muchas verduras que a veces los menores no suelen comer. 

Según el chef lojano Édgar León, Ecuador posee 4.754 sopas, siendo superado solo por China que posee ocho mil. Esta estadística la pudo recoger tras 15 años de investigación y las recetas de más de 50 de ellas aparecen en su libro Sopas, la identidad del Ecuador. León, quien gracias a esta obra ganó el segundo lugar en el Gourmand World Cookbook Award del año 2014, asegura en esta nota de EL UNIVERSO que “la riqueza de la gastronomía ecuatoriana está en sus sopas”. 

Las sopas se destacan por el uso de los ingredientes locales y de allí han surgido preparaciones que son símbolo de sus regiones, como el minestrone italiano, el gazpacho español, el ramen japonés, la sopa avgolemono griega, la sopa de cebolla francesa y la sopa miso nipona. 

chef-image
Alexandra Zurita

Periodista con más de 20 años de experiencia, 10 de ellos en contenidos gastronómicos. Sin recetas secretas frente al teclado, escribir nunca supo tan bien como ahora.

Calificación

Califica nuestro contenido

0 / 5. Votos 0

Aun no tiene calificación

One thought on “Un plato de sopa alimenta, reconforta y lo arregla todo

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *